Si algo he aprendido en estos meses es que mi felicidad no puede depender de nadie que no sea yo. Como necesite a alguien para ser feliz, mal voy. Ahora sólo me limito a estar bien por y conmigo misma. Todo lo que hago es por mí. Y si lo hago, es con el pleno convencimiento de que me va a venir bien.
Quizás todo el mundo funciona así tarde o temprano, en cuanto se dan cuenta del error que supone depositar su bienestar en alguien.
¿Y cómo se aprende eso? Fácil: dándote el batacazo. Por mucho que te lo expliquen, hasta que no te pasa no lo comprendes. Lógico y normal por otra parte.
Desde que entendí esta norma esencial me va mucho mejor en todo. De golpe y porrazo algo en mi cabeza hizo "clic" y lo vi todo mucho más claro. Dejé de preocuparme por chorradas, dejé de darle vueltas a cosas con (un posible y remotísimo) doble sentido, dejé incluso de escuchar canciones deprimentes. Ahora todo eso ha sido sustituido por un "si esto es una tontería, ¿qué más da?", y por infinidad de canciones que me levantan el ánimo, por muy alto que se encontrara en ese instante.
Por más que busco no encuentro motivos para llorar por nada. Me veo más relajada, e incluso más contenta, desde que he visto que me las basto yo sola para estar bien. No necesito nada más que a gente que me aprecie tal cual, y tengo personas que me lo han demostrado de sobra con palabras y hechos muchas veces. Por lo demás todo me va bien, muy bien.
No aspiro a más.
Por más que busco no encuentro motivos para llorar por nada. Me veo más relajada, e incluso más contenta, desde que he visto que me las basto yo sola para estar bien. No necesito nada más que a gente que me aprecie tal cual, y tengo personas que me lo han demostrado de sobra con palabras y hechos muchas veces. Por lo demás todo me va bien, muy bien.
No aspiro a más.


Lys dijo...
15 de marzo de 2013 a las 15:01
Te parecerá barro... :D
Ulalume dijo...
15 de marzo de 2013 a las 17:45
xD