Cerrar los ojos.
Saltar al vacío.
Quedarte sin aire.
Subidón de adrenalina.
Angustia. Inquietud.

Ves toda tu vida pasar ante tus ojos, como en una película.

Sigues cayendo.
¿Cuánto falta para que termine?

Tu vida continúa pasando. Tus recuerdos, tus relaciones, tus conocimientos, tus vivencias. Todo.

No queda mucho ya.

3 metros, 2 metros, 1 metro...

Te arrepientes en cuanto tu cabeza choca contra una superficie dura. Notas el golpe, notas un dolor intenso.
Pronto no sentirás nada más. O eso esperas.

Pasa un minuto. ¿O quizás es un siglo? No lo sabes.

Lo curioso es que pasado un tiempo, ves que puedes moverte. Puedes abrir y cerrar los ojos, mover los dedos, los brazos, las piernas, la cabeza. 

Pruebas a levantarte y lo logras.


Si puedo levantarme, puedo caminar otra vez.


Una vez más, un día más, le has demostrado al mundo que has podido superar otro embate. Que empiezas de cero y todo será diferente.

Hay gente que libra esa batalla no todos los días, sino a todas horas.

Gente anónima y valiente, que aprecia todo lo malo porque la ha hecho ser fuerte y avanzar.

Tú no vas a ser menos. Pudiste una vez, podrás las siguientes.

Y el resto no importa.



La próxima caída te dolerá menos. Y así sucesivamente hasta que llegue un momento en que no sientas nada porque has crecido y lo has superado todo.

Days

Lo he intentado, lo he intentado con todas mis fuerzas y lo he conseguido. Cada día que me levanto lo hago con el convencimiento de que, si esto es bueno, lo mejor está aún por llegar. Salgo de la cama con la creencia de que depende de mí y sólo de mí que el día de hoy sea mejor que el anterior.

Hope

"Sé que tras la oscuridad el cielo es más azul"

Siames

Por mucho que pasen el tiempo y los acontecimientos, los buenos amigos siguen ahí. Aunque creas que no por motivos de distanciamiento, lo que supone casi siempre una agradable sorpresa.

Ésa es una de las mil afirmaciones que puedo hacer de mis dos siamesotas. Que pese a todo lo vivido por ellas y por mí este verano, no se ha perdido el contacto. Espero que a partir de aquí no sólo no se pierda sino que se refuerce; porque se lo merecen ellas y porque me lo merezco yo. Porque da gusto tener a tu alrededor a personas así.
Somos fuertes y se lo hemos demostrado al mundo. Tanto a ellas como a mí nos da exactamente igual lo que ocurra, seguimos enfrentándonos a todo lo malo que pueda venir con ánimo.

Realmente me ha sentado muy bien volver a estar con ellas, aunque sólo hayan sido un par de horas. Pero de esos 120 minutos que hemos compartido, me han sobrado 115 para saber que están bien como están, se encuentran genial y que van a estar ahí siempre que se las necesite.


Puede que no las conozca tan bien como otras personas, pero sé que se han apoyado muchísimo mutuamente cuando se han necesitado y que están dispuestas a echar una mano siempre. Y que van a apoyarme a mí en caso de que lo necesite en alguna ocasión.
A partir de ahora espero infinidad de planes con ellas: helados, cenas, cine, salidas nocturnas... lo que ellas quieran. Yo estoy dispuesta a todo.

Noches

Hoy es una de esas noches en las que río sin motivo.
Hoy es una de esas noches en las me acostaré contenta porque el día me ha ido bien y la vida me sonríe.
Hoy es una de esas noches en las que confío en seguir con esta buena racha para siempre.

Freedom

Se han acabado las noches frías. Se han acabado la incertidumbre y la oscuridad.
A partir de ahora sus madrugadas son de luna llena y calidez aunque el cielo sea oscuro y no brillen las estrellas.

Se tiene a sí misma y a sus cicatrices. Toda ella es un cúmulo de lo que ha vivido.

Es quien es por sus recuerdos, sus relaciones, sus emociones, sus experiencias y sus actos.
Ahora sabe que es fuerte; las marcas en su alma, su corazón y su piel lo atestiguan. No le importa lo que pueda venir porque ha salido de cosas peores.

Ya no está triste ni por nada ni por nadie. Hace mucho tiempo que no llora porque le hayan hecho daño. Ahora sólo llora cuando cree que no puede ser más feliz. Encara la vida de una manera diferente y se siente libre y viva.
Los malos recuerdos están encerrados bajo llave en un rincón oscuro y olvidado de su memoria y no los piensa sacar de nuevo.

Le queda toda la vida por delante y quiere exprimirla al máximo. Quiere ser libre a cualquier precio.



Todos sus días luce el sol y hace calor, todas sus noches huelen a jazmín y hay luna y estrellas que brillan como nunca antes, con un sentido nuevo.

Se asoma a la ventana de madrugada y sonríe, sonríe porque todo le da igual.

De fondo suena esa canción que la ha ayudado a ser fuerte y simboliza su resurgir de entre las cenizas.

Mañana, a pesar de ser igual a hoy, también será distinto. Distinto a su vida pasada en la que todo era uniforme y gris.

Y cada jornada su ilusión y sus ansias de libertad aumentan.

Acorazada

Normalmente suelo sonreír por todo, desde siempre.
Hasta cuando las cosas me van mal le pongo al tiempo buena cara.

La gente cuando quiere puede llegar a hacerte un daño tremendo, pero a mí siempre me ha funcionado bien pasar del tema y responder con una franca carcajada a todo lo malo que me digan. Puedo pasar por una persona que es tonta porque se ríe cuando la critican, o incluso creen que no me entero de que se burlan de mí; pero es justo lo contrario. 
Me río de lo que me dicen porque es la única manera de sobrellevar la vida y de demostrarles que no me importa que se rían de mí, porque ya lo hago yo a diario.


Me da igual que me machaquen, por bastantes cosas he pasado ya como para dejarme dominar por gente que no me conoce ni sabe nada de mí; que opine si quiere, que lo hace sin conocimiento de causa. No pueden hacerme daño de ninguna manera, ni aunque lo intenten.

Yo he elegido que mi coraza sea ésa: pasar de lo que me digan sin amargarme por ello. No soy insensible para todo; sólo para las gilipolleces o los ataques mordaces que dice la gente sobre mí.

¿Para qué estar triste de más si la vida ya lo es de por sí?


Una amiga me dijo hace unos días que no me dejara pisotear nunca por nadie, ni por amigos ni por desconocidos. Era algo que yo ya sabía, pero que me ha venido bien recordar y volver a aplicar. Estos días hablando con ella me han servido para afianzarme en la opinión de que siempre hay un motivo para vivir, y lo más importante: para sonreír.


Por muy mal que vaya todo, siempre hay algo que te sacará una sonrisa: una canción, un momento, una frase, una persona.

Siempre sonriendo y con buen pie.