"No niego que seas feliz y que estés genial ahora mismo, porque es así: estás muy bien. Sólo te digo que si encuentras a alguien que te deje espacio y con quien puedas ser tú, sin fingir ni estar incómoda, y con el que no tengas que estar necesariamente las veinticuatro horas del día, estarías aún mejor de lo que estás ahora."

Eso me lo han dicho esta mañana y creo que estoy de acuerdo, aunque con excepciones. La primera sentencia es innegable. Estoy feliz así, sin aditivos. Ahora, la segunda... también hay cien por cien de razón, aunque -como también le he contestado a la persona que me ha dicho lo anterior-, eso ahora mismo, en este momento, me da pereza. Una pereza tremenda, además. Pensar en meterme en todo eso, en ligarme de una forma especial a otra persona... No, de momento no, gracias. Ya he pasado por eso y no me apetece volver por ahora.
Seguramente esté equivocada en este punto y me desdiga en un futuro, pero hoy por hoy no necesito a ese alguien. Me esperan unos meses de no parar, de conocer gente y situaciones distintas, y de trabajar mucho. Voy a estar más que entretenida y no me hace falta más.
Que no necesite a ese alguien no quiere decir bajo ningún concepto que no necesite a nadie y me las baste sola. No, no y no. Preciso a toda la gente que está conmigo, que de momento son mi familia y mis amigos. Y para de contar.

Sé que la persona que me lo ha dicho lo ha hecho para bien y totalmente en serio, no ha sido por fastidiar ni para picarme. Ha sido sólo una observación que me ha hecho y con la cual coincido porque (aunque lo conozco poco), hemos pasado por situaciones similares.
Y de verdad, se lo agradezco porque razón no le falta, en ninguna de las palabras que ha dicho.

Supongo que ese "alguien" del que me ha hablado sería la guinda a todo esto, pero si somos sinceros, en este preciso instante puedo obviarla. Espero que tenga el reloj estropeado y se retrase, porque quiero vivir ciertas cosas con mis amigas, tener todo el tiempo del mundo para ellas y para mí... y no depender de explicarle nada a nadie.
No quiero hastiarme, ni sentirme agobiada por otra persona, por mucho espacio que me deje. Tampoco me apetece ahora enamorarme perdidamente y sentir que dependo mucho de alguien.

Voy a descansar de todo eso, que por ahora supone para mí un engorro. Si me apetece meterme en camisa de once varas, desde luego no es ahora. No es el momento; yo lo siento así.
Aunque, como todo, no se puede planear. Cuando venga, ha venido y lo que sea, sonará.

Así que seguramente esto es hablar por hablar, pero mientras ese "alguien" que me han comentado esta mañana no aparezca, voy a exprimir mi vida hasta el último segundo.

Bancos

Igual que hay personas que te marcan, se puede decir lo mismo de ciertos lugares. Todos tenemos un sitio especial o que simboliza algo.
En mi caso hay varios ejemplos. Pero el más especial es un banco. 
Sí señor, algo tan simple como un banco de parque, normal y corriente, ya bastante estropeado por el tiempo. 

¿Por qué?

Pues porque en él aprendí que me voy a caer muchas veces, pero que me puedo levantar.
También me di cuenta de que lo que yo consideraba una de mis peores pesadillas a la postre fue una de las mejores cosas que pudo pasarme.
Fui del todo consciente de lo importante que es tener la cabeza fría y lo esencial de meditar antes de hablar. Y de que las excusas raras veces valen.
Me percaté de que dejar pasar el tiempo sin intervenir no soluciona nada... y de que hacer destacar los aspectos negativos de algo a la larga es perjudicial.
Otra enseñanza que saqué en claro fue que yo soy la primera que ha de quererse tal cual; al que no le guste mi forma de ser, es su problema.

En ese preciso instante y lugar comencé a ser un poquito más fuerte y más feliz. Empecé a estar más a gusto conmigo misma. Aunque yo ni lo sabía ni lo sospechaba en ese momento.

Por eso cada vez que paso por delante de ese banco -lo cual ocurre bastante a menudo- no puedo evitar sonreír. También me viene a la cabeza el levantarme de allí pequeña, sola y sin rumbo. Esa noche creía que lo había perdido todo, y resultó ser al revés. Fue un gran triunfo personal darme cuenta de eso.

Ese sitio simboliza una de mis mayores victorias. Representa que a todo se sobrevive y que al fin y al cabo, muchas de las cosas cotidianas son problemas sin importancia.

Espero que mucha gente tenga su banco de parque particular.