Vente conmigo muy lejos, donde no nos encuentren. Donde no haya estado nadie antes y las preocupaciones no existan. Todo lo mundano allí es ajeno, está por encima del bien y del mal. No hay sufrimiento, angustia, preocupaciones ni dolor, los días son siempre claros y las noches estrelladas.
En ese lugar no tienen cabida las dudas, los miedos o las lágrimas. Ni tampoco la ira o el odio. Sólo existe el impulso maquinal de hacer las cosas lo mejor posible sin repercutir en nadie más.
Supongo que cualquier parte del mundo puede servir si al final desisten en la búsqueda. Lo importante es que no voy sola. Voy contigo.

