Broken

Rómpeme los huesos, párteme el alma.
Deja las noches avanzar, que yo las pasaré despierta pensando en mil cosas y en ninguna al mismo tiempo.
Un buen día decidí que ya me había quebrado lo suficiente y tenía de sobra para unos años más. Desaparecieron las presiones, los miedos, las fisuras en mi mente. Se fue la niebla, con sus fantasmas y sus sombras.
Las roturas han amenazado con volver a doblegarme y se han presentado bajo las formas más diversas. A punto han estado de lograrlo no pocas veces, pero en el último momento impedí que pasara tal cosa. No las dejé progresar, no las dejé atravesarme de parte a parte.
Noches sin luz, ratos oscuros, silencios interminables.
Todo eso quedó atrás y por suerte está bien lejos.
No vuelvas nunca más.

Secretos

Todos tenemos un lado oscuro. Un secreto que no sabe nadie, que nunca saldrá a la luz. No porque sea algo horrible o inconfesable, sino por el mero hecho de guardarte algo para ti mismo. Para la parte más personal de tu vida, para darle vueltas sin que nadie te dé consejos cuando no los has pedido.
No tengo por qué revelarle a nadie toda mi vida si no quiero. Sean mis secretos de la índole que sean. Y si insisten en saber, se recurre al refranero popular: "Al que quiere saber, mentiras con él".
¿Que si tengo algo que contarte? Que yo quiera que sepas, no.

Todos mis secretos son confesables. Otra cosa es que quiera hacerlo. Y estoy en mi derecho de contarlos o callármelos.

 La confianza para los secretos y para su misterio también es importante. Muchísimo. 
Confianza ciega tengo en tres personas porque me han demostrado que puedo tenerla. Por ellas soy capaz de tirarme al vacío si me aseguran que no me va a doler. Ellas saben cosas que el resto de gente no... y a pesar de eso yo guardo mi parcela secreta, la cual no conocen. Pero lo entienden y aceptan sin reparos. Y yo hago lo mismo con ellas. En eso se basa la confianza; en callarte lo que consideres oportuno y que no se molesten por ello.

Así que resumiré en que yo tengo mi propia cara oculta de la Luna, que nadie ha visto y que nunca verá. Al que le guste, bien. Al que no, también. 


 "Tu secreto es tu sangre: si lo dejas escapar, morirás"

Sonne

De unos meses a esta parte siempre hay. Brilla aunque haya nubes, aunque yo no quiera, aunque alguien se ponga delante de mi vista y me lo esconda.
¿Por qué brilla incluso cuando no debe?
Pues ciertamente no lo sé. Supongo que porque todo va bien y porque me siento aceptada por la gente a la que aprecio y quiero. Con sólo esas dos razones siempre hay un rayito de luz, un destello, como una vela que rompe las tinieblas. Cuantos más motivos existan, más rayos de luz se abrirán camino hasta despejar los obstáculos que les impiden llegar hasta mí.
Por suerte esas razones siguen creciendo día tras día, con lo cual cada vez hay menos oscuridad, menos rincones con sombras, menos siluetas difumindas. Está todo mucho más claro y diferente. Diferente para bien.
Sigue, sigue brillando. Brilla hasta casi cegar. Eso es bueno.


"Die sonne scheint mir aus den augen"




Horizontes

Los míos se han difuminado hasta el punto de no saber siquiera si están ahí. Es lo que hacen las ganas de vivir.
No tener horizontes, no tener límites en todo lo que quiero hacer, me ayuda. Mucho además. Me hace ser ambiciosa y procurar superarme sin perder ni un ápice de buen humor.
Ya me han dejado caer alguna vez que otra que tanta felicidad es imposible, que lo mío es una fachada, que tengo seguro momentos regulares y momentos malos. Incluso me han insinuado que me estoy creando mi propio mundo donde todo es yupi y color de rosa, y que no vivo en el mundo real.
A toda esa gente: NO. 
No es mi problema que vosotros estéis amargados, ni que queráis joder al resto del personal. Y no, tampoco vivo en mi microcosmos de felicidad. Vivo en el mismo sitio que vosotros, en un mundo de mierda. La diferencia entre mis lectores asiduos, los que me conocen bien y la gente amargada que se pasa por aquí de vez en cuando es sólo una: mis lectores asiduos y la gente que me conoce bien sabe que eso es un escudo que me ayuda muchísimo y con el que intento ayudarles a ellos. La gente amargada sólo cree que me miento a mí misma. No, señores míos, no; las apariencias engañan. Parece que no me doy cuenta, pero sí. Me doy cuenta. Si no de todo, de la gran mayoría de asuntos.
Lo que me ayuda a seguir son los otros dos grupos y la capacidad que he desarrollado últimamente para llegar incluso al fin del mundo si me lo propongo. Si sale de mí. He aprendido a no ver horizontes y a luchar por lo que me proponga.

Sin horizontes todo es mejor.
Buenas noches.

Notte

Todo está bien.
Todo está muy bien.


Mi vida no ha dado mil vueltas, pero sí cien. Estoy contenta con todo el bagaje que llevo sobre mis espaldas, con toda la gente que he conocido, con lo que hecho junto a ella, con todas las cosas que me han enseñado a lo largo de estos meses, con todas las conversaciones que he mantenido, con todas las miradas que he cruzado y que esconden mil significados. Si la felicidad existe, creo que la he encontrado. Por lo menos una felicidad adecuada a mi estado actual, a mi edad y a mis ambiciones, que incluso puede ser mayor dentro de un tiempo. Tampoco sé si lo que quiero se corresponde con lo que quiere el resto de la gente, pero eso es otro tema.
Va como la seda, por lo menos para mí.
Sigo a mi ritmo, con mis amigos, mis libros, mi música, mi alegría constante y mis ganas de seguir adelante.



Noches sin angustia. Noches sin lágrimas
Noches sin tormento.

L. V.

Más libre que nunca. Con más vida que antes.
Otra gran verdad que debe aplicarse a lo cotidiano, y que una buena amiga (@a_menosdiez en Twitter), se ha encargado de recordarme. También es suya una sentencia que me encantó cuando la leí en su blog y que desde entonces siempre recuerdo.

"Cada vez que sonríes, ganas una batalla"

La recuerdo y la llevo a la práctica constantemente. Y me he dado cuenta de que si uno ambas ideas en una y las aplico simultáneamente me encuentro mejor. Me siento dueña de mí, y tengo la sensación de que puedo vencer cualquier cosa, sea cual sea.
Así que conforme voy caminando escojo mi propia senda; afronto los resaltos, badenes y curvas  peligrosas con buen humor, que es lo que falta muchas veces. No faltarán detractores de esta idea, porque de todo hay en el mundo. Pero es cosa suya y no mía. No le he dicho nunca a nadie cómo debe organizarse la vida; tampoco soy quién para hacerlo.
Cada uno que decida y sonría al mismo tiempo si así lo quiere. Al fin y al cabo, todos llegaremos al final del camino tarde o temprano, y es ahí donde descubriremos quién lo ha recorrido de una manera o de otra. Todas son igual de válidas, y ninguna es reprochable porque quien más, quien menos, habrá errado en alguna ocasión y no debe dar lecciones de vida ejemplar. Hay que ser humilde y admitir las equivocaciones propias.
Así que a llevar estas dos máximas a la práctica como mejor se sepa y se pueda, que en todo caso estará bien. Sólo es cuestión de encontrarse bien con uno mismo.