Rómpeme los huesos, párteme el alma.
Deja las noches avanzar, que yo las pasaré despierta pensando en mil cosas y en ninguna al mismo tiempo.
Un buen día decidí que ya me había quebrado lo suficiente y tenía de sobra para unos años más. Desaparecieron las presiones, los miedos, las fisuras en mi mente. Se fue la niebla, con sus fantasmas y sus sombras.
Las roturas han amenazado con volver a doblegarme y se han presentado bajo las formas más diversas. A punto han estado de lograrlo no pocas veces, pero en el último momento impedí que pasara tal cosa. No las dejé progresar, no las dejé atravesarme de parte a parte.
Noches sin luz, ratos oscuros, silencios interminables.
Todo eso quedó atrás y por suerte está bien lejos.
No vuelvas nunca más.
No vuelvas nunca más.

