"Voy a vivir como si no existiera el mañana"
Flashes
17/9/14
Sólo me ha hecho falta un viaje de treinta minutos en coche para volver a reflexionar sobre lo que se espera de mí.
No tengo por qué dejarme llevar por los convencionalismos, en absoluto. No tengo por qué negar lo que soy, ni lo que quiero ser. Pero, ahora que lo pienso, tampoco tengo necesidad de ocultarlo. Por más que lo intentase, se seguiría notando qué tipo de hobbies tengo, qué clase de música oigo, mi manera de pensar y lo que siento al ejercer mi profesión. Nada más verme se distingue perfectamente lo que hay bajo mi apariencia.
Este tipo de cosas son características menores, pero no menos importantes. Forman parte de mí, y ahí se van a quedar hasta que lo decida yo.
Mis gustos, mi carácter, mis ideas. Son míos y me diferencian del resto, para bien o para mal. Al que no le guste, ¡qué le voy a hacer yo!
Todo esto ha sido un flash y me ha resultado muy útil el hecho de que haya venido a mi mente. Todo eso estaba enterrado y medio olvidado, y ha resurgido. En un muy buen momento, me atrevería a decir.
Sólo me queda seguir recordándolo: estaría muy bien seguir siendo yo.
Fuerza
7/9/14
Soy fuerte.
Bastante fuerte.
No hay problemas para controlarme y seguir tal cual. Y he pasado ya alguna que otra prueba en la que me he demostrado a mí misma que sí. Qué puedo y que sé.
Estos meses (
Y lo mejor de todo esto es que no duele. Ni mis fracasos ni el desgaste de camino a grandes triunfos.
Me he sorprendido a mí misma muchas veces pensando en determinados momentos: qué pasaría, cómo reaccionaría, lo que sentiría. Y, cosa curiosa, pensaba que sería peor. El asunto se solventa y a otra cosa, mariposa.
En ese aspecto también tengo apoyos importantes. Soy fuerte porque tengo un soporte considerable detrás. Las cosas también han cambiado mucho en mis relaciones sociales, pero no siempre ha sido por voluntad propia. A lo largo de este año han empezado nuevas etapas para todo mi entorno: unos vienen, otros se van, los de más allá conocen, los de más acá se separan... pero creo que todos seguimos unidos por una especie de hilo invisible, que a veces se ha tensado mucho pero nunca ha llegado a romperse del todo.
Hemos evolucionado, conocido a otras personas, pero los mismos de siempre seguimos aquí, al pie del cañón. Puede que nos separen dos horas de avión, media de autobús o cuatro de coche, pero es como si viviéramos puerta con puerta.
Considero que todos emanamos fuerza en este momento y nos retroalimentamos mutuamente. Espero no equivocarme si digo que estamos muy bien tal cual. El que no tiene trabajo está estudiando para lograr ser lo que ambiciona, y viceversa... o a veces incluso ambas cosas. Y ahí estamos el resto, totalmente de acuerdo con las decisiones que tome y apoyándole. Porque al fin y al cabo, yo siempre he creído que parte de la fuerza que posee una persona se debe al apoyo de otras.
Sé que si no hubiera recibido tanto apoyo desde hace cinco años para acá, no sería ni la cuarta parte de lo que soy ahora. Rodearme de gente que me incitaba a estar más contenta que de costumbre, me animaba o me regañaba si me veía triste ha sido toda una experiencia. Una experiencia en la que sólo me acompañan los verdaderamente buenos (aunque con alguna persona a veces haya parecido que no y haya habido una diferencia de opinión importante sé que siguen ahí, en la sombra). Los que no han sabido apreciarme se han marchado. Y a pesar de eso, sigo haciendo mi vida normal.
Nos espera una etapa llena de desafíos a todos y cada uno de nosotros; y estoy segurísima de que si seguimos teniendo la misma fuerza, el mismo arrojo y el mismo deseo de apoyarnos unos a otros, todo irá bien.
Vamos a ser fuertes, por la cuenta que nos trae.
"Lo que no me mata me hace más fuerte"
Friedrich Nietzsche
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

