Es imprescindible sentir que le importas a alguien. Aunque sea un poquito.
Da igual que sea algún familiar, un amigo, tu pareja, una persona en tu entorno de trabajo... Es indiferente. Lo realmente necesario es el hecho, no la persona. Es una de las mejores sensaciones que pueden tenerse, ¿no? Que vayas a cometer alguna estupidez y una voz te susurre: "¿Estás seguro? Yo que tú no lo haría."
La persona que dice: "yo no necesito a nadie", rotunda y sinceramente, está mintiendo. A los demás y a sí mismo. No voy a entrar en el análisis del comportamiento del individuo, en absoluto. Sólo pretendo resaltar que el sentimiento de afecto es una necesidad básica, tanto dado como recibido.
Por supuesto, la importancia que se le da a alguien (o a algo), puede demostrarse de mil formas: de manera explícita, implícita, simulando que le da igual, relativizando... pero siempre se nota. Te acabas dando cuenta. Siempre se dice o se hace algo que demuestra que la cosa va más allá de las palabras y se pasa a los hechos; es entonces cuando crees que no podrás compensar debidamente lo que han hecho por ti. Te llena, te hace sentir bien. Piensas: "Le importo; quizás un poco nada más, pero algo es". Y, seamos sinceros, no crees que debas devolver todo ese cariño... sino que necesitas devolverlo, hacérselo saber al otro.
El problema asoma cuando te cuestionas, a pesar del cariño que has visto reflejado, si le importas sólo eso. "Es demasiado poco, debería ser más". Pues mira, no tiene por qué. Si esa persona ha hecho algo por ti que implica que eres importante para ella -en resumen, que te aprecia y te quiere-, no suele ser por conveniencia. Es desinteresado y no espera nada a cambio.
Quizás habría que plantearse el concepto de "importancia" y sopesar si nuestras expectativas son altas... o quieres que esa persona dependa de ti. Tampoco es bueno llegar a ese extremo.
Si sabes a ciencia que eres importante, o especial, o significativo para alguien, no te lo cuestiones. Es así, y punto. Y deberías sentirte afortunado(a) de que alguien se preocupe por ti.
No todo el mundo tiene esa suerte.

