Fall

A veces los tropiezos te pillan de improviso; otras los ves venir y estás preparado para caer.
Pero no por esa previsión la caída será más leve. Puede dolerte incluso más porque quizás no sabes cómo evitarla aun viéndola de lejos.
Siempre que me caiga o alguien me tire, me volveré a levantar. Si pude hacerlo la primera vez volveré a hacerlo las siguientes, con ayuda o sin ella.
Me levantaré porque al mundo le importa una mierda que yo esté en el suelo. O me pongo en pie, me arreglo y giro con él al mismo compás o me quedo atrás con todo lo malo que eso conlleva.

Y si en vez de caerme resulta que me han tirado, no le voy a dar a la persona que lo haya hecho el gusto de que me vea en tierra. Ni a ella ni a los que se rían. Por la cuenta que me trae.

Llevo mucho tiempo sin caer al suelo y espero seguir así bastante más. No quiero caer aunque es inevitable a lo largo de la vida; pero puestos a pedir, prefiero ir al suelo por mí misma a que alguien me empuje. Siempre arriba con la cabeza bien alta y dándome todo igual.

A veces me valgo sola; otras, necesito una mano amiga.
Por suerte tengo una personita que me ayuda siempre, estemos ambas donde estemos y sin necesidad de pedirlo. Pueden separarnos cientos de kilómetros, pero si una se cae, la otra lo deja todo y va corriendo a darle la mano y levantarla. Este verano me ha servido para darme verdadera cuenta de lo importante que es esa personilla para mí. Ya lo era de antes, pero a partir de julio de este año, todavía lo es más. Nos conocimos por casualidad hace unos años, en un momento crucial para nuestro futuro, y hasta el día de hoy aquí seguimos; riendo y llorando juntas.
Le debo muchas cosas y no sé cómo devolverle todo el apoyo que me ha dado.

La gente te puede decepcionar y hacer que tropieces. Sí, tropiezas y caes porque no te esperabas una cosa así después de todo. Pero con las mismas te recompones, te pones en pie y sigues adelante. A veces cuesta,  los primeros pasos son vacilantes, pero al tiempo se vuelven firmes y seguros.
Si te decepcionan, media vuelta y a seguir.

Stand up and fight. Always.

Anhelos

Dos meses enteros dan para reflexionar, y mucho.
Mis prioridades, ciertos puntos de vista, mis actitudes... yo misma en conjunto he cambiado. 

De todas maneras, algo que seguro no ha cambiado en mí son mis anhelos. Sigo teniendo miles y miles de sueños, planes de futuro, aspiraciones que me veo obligada a cumplir. Y muchos de esos sueños, planes y aspiraciones se han sumado a los antiguos.
Porque me lo merezco. Me lo he ganado.

Hay cientos de lugares por visitar, muchísimas personas a las que conocer, muchas conversaciones por mantener, miles de canciones nuevas por escuchar y experiencias nuevas que sentir. Y la verdad, me apetece.

He insistido muchas veces en que anclarse en el pasado no es bueno, pero te da una base sobre la que apoyarte y nunca está de más tenerlo presente. Partiendo de ese pasado sabes lo que quieres y lo que no.

Yo ya tengo claro lo que quiero. Quiero vivir al máximo y ser todo lo feliz que pueda. Quiero descubrir cientos de cosas. Quiero materializar todo lo que he pensado, todo lo que he soñado a lo largo de los años y he olvidado en un rincón de mi memoria por considerarlo inútil o estúpido.

Cuando me apetezca reír, reiré. Cuando me apetezca bailar, bailaré. Cuando me apetezca viajar, viajaré.
No me voy a privar.

Éste es mi momento y a por él que voy.
Me siento viva.