He perdido ya la cuenta de las noches de insomnio con música. De darle vueltas a cosas como qué será de mí en el campo laboral o en los estudios. De no saber qué hacer con mi vida.
De pensar una y mil veces que me he equivocado.
No se trata de no tener vocación, no es eso. Es otra cosa más triste todavía: tener vocación y que no te pongan nada fácil trabajar "de lo tuyo". Y que cuando lo consigues sea por muy poco tiempo y se aprovechen de tus ganas, tu juventud y tu negativa a tener algún problema.
Supongo que esto es una temporada, los inicios siempre son duros, le ha sucedido a todo el mundo y se pasará. Pero mientras no lo hace, fastidia.
Como me siento mal si pienso que todo el esfuerzo invertido no ha dado sus frutos por el momento ( o no todos los que pretendía), ese sentimiento de malestar se transmite a otros aspectos de mi vida. Y es inevitable: te sientes inútil en una faceta y eso te interfiere en el resto aunque no quieras.
De ahí mi enésima noche de insomnio. No sé cuántas quedarán, pero espero que no demasiadas.

