Hay veces que de buena parezco tonta. Y ya está bien.
Recuerda: no puedes con todo, pero sí con gran parte de lo que te propongas.
Así que valor y al lío.
Insomnio V. Recordatorio
11/7/18
Insomnio IV. Dolor
28/6/18
Me duele ver que intento estar ahí para lo que haga falta y no soy capaz de llegar a todo tal y como me gustaría.
Me duele sentirme culpable, insegura e idiota gran parte del tiempo sin saber muy bien por qué.
Me duele pasarme noches enteras sin dormir y rompiéndome la cabeza para ver cómo puedo serle útil a los demás y no sacar nada en claro.
Me duele horrores intentar estar bien de cara a la galería porque no me puedo permitir resquebrajarme cuando realmente estoy hecha polvo y lo que quizás me hace falta es romperme del todo para reconstruirme.
Me duelen muchísimo los comentarios sarcásticos o lacónicos que me hacen cuando yo soy incapaz de hacer algo así, porque no concibo herir a alguien de esa manera.
Me duele estar dando palos de ciego, sin saber qué hacer o por dónde tirar.
Me duelen hasta llorar canciones de ciertos momentos y lugares. Bendita y a la vez maldita música.
Y lo que más me duele de todo es ver a gente a la que quiero más que a mi vida pasándolo mal. Pero más dolor me causa todavía el no saber si es por mi culpa y cómo ayudarles.
Hay veces que me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, olvidarme e irme lejos. Pero no puedo, no debo. Me perdería muchas cosas.
Así que a apechugar. El odio a mí misma, el dolor y el miedo se quedan en la cama cuando me levanto por las mañanas. Ya los retomaré de noche. El resto del tiempo hay que intentar olvidarlos, funcionar y dejar a un lado el sentirse culpable.
Insomnio III. Odio
25/6/18
Por esos días en los que no me aguanto ni yo.
Por esos días en los que a pesar de no pedirlo, necesito que me cuiden aunque sólo sea un poquito. Porque sí, mi trabajo es cuidar de otros; pero yo también echo en falta a veces un abrazo o unas palabras de ánimo.
Por esos días en los que pasa al contrario: no quiero que alguien me abrace o me pregunte cómo estoy, porque si lo hace mi dique de contención se rompe y acabo soltando todo lo que me ahoga.
Por esos días en los que llego al límite pero milagrosamente me controlo.
Por esos días que no lo consigo y acabo estallando para después arrepentirme del arranque, pedir perdón y sentirme mal durante horas enteras.
Por esos días en los que al meterme en la cama me desbordo y sale en forma de lágrimas todo lo que me he ido callando y guardando.
Por esos días en los que en cuanto estoy sola lloro sin parar por cosas que me preocupan, me asustan o pueden conmigo. Únicamente lloro delante de otras personas cuando tengo miedo a equivocarme. Siempre intento hacerlo sola para no molestar a nadie.
Por esos días (mucho peores, con diferencia), en los que por desgracia me pillan llorando a lágrima viva cuando no quiero que nadie se entere... pero llego a un punto en que no puedo callar más y acabo así.
Por esos días (mucho peores, con diferencia), en los que por desgracia me pillan llorando a lágrima viva cuando no quiero que nadie se entere... pero llego a un punto en que no puedo callar más y acabo así.
Por esos días en los que gritaría bien a gusto que me siento mal, que estoy triste y necesito ayuda... pero al final no lo hago y me vengo aquí a escribir y desahogarme en borradores -bendita escritura, es terapéutica-. Bastante tienen los demás como para aguantar mis estupideces.
Por esos días en los que intento que no se note que estoy hecha una mierda porque hay alguien que está mucho peor que yo y detecto que necesita consuelo o apoyo. Le hace falta alguien que lo escuche y anime, o simplemente que lo acompañe en silencio.
Por esos días en los que me agobio y aun así me niego a pedir ayuda, porque total... cada palo que aguante su vela.
Por esos días en los que me siento pequeña e imbécil y no sé qué hacer ni a quién recurrir. Nadie tiene por qué aguantar mi inseguridad.
Por todos esos días me odio. Me detesto hasta morir además. Y últimamente me sucede con más frecuencia de la que debería.
Tampoco soporto no tener la fuerza de voluntad suficiente para mantener lo que me propongo siempre: pensar un poquito más en mí. Porque si yo no estoy bien, ¿cómo voy a ayudar a los demás, a mi familia y mis amigos? Es imposible.
Soy de esas personas que sólo pide socorro cuando ve que va a explotar en breves. Así me va.
Quiero estar bien; es más, necesito estar bien. Y ya no sé cómo. Supongo que mientras no encuentre la solución tocará seguir odiándome.
Esto no es victimismo, sino desahogo. Desahogo puro y duro. Aquí no me lee nadie (muy poca gente sabe que este blog existe), y puedo decir lo que quiera, lo que me venga en gana, que no tendrá repercusión.
Esta lista seguirá creciendo, seguro. Es más, cada poco la actualizaré. De vez en cuando la releeré y veré si ha cambiado algo a mejor... o a peor.
Insomnio II. Mal.
6/2/18
He perdido ya la cuenta de las noches de insomnio con música. De darle vueltas a cosas como qué será de mí en el campo laboral o en los estudios. De no saber qué hacer con mi vida.
De pensar una y mil veces que me he equivocado.
No se trata de no tener vocación, no es eso. Es otra cosa más triste todavía: tener vocación y que no te pongan nada fácil trabajar "de lo tuyo". Y que cuando lo consigues sea por muy poco tiempo y se aprovechen de tus ganas, tu juventud y tu negativa a tener algún problema.
Supongo que esto es una temporada, los inicios siempre son duros, le ha sucedido a todo el mundo y se pasará. Pero mientras no lo hace, fastidia.
Como me siento mal si pienso que todo el esfuerzo invertido no ha dado sus frutos por el momento ( o no todos los que pretendía), ese sentimiento de malestar se transmite a otros aspectos de mi vida. Y es inevitable: te sientes inútil en una faceta y eso te interfiere en el resto aunque no quieras.
De ahí mi enésima noche de insomnio. No sé cuántas quedarán, pero espero que no demasiadas.
Stop
17/1/18
Párate, cuenta hasta diez. Piénsalo bien, contesta y sigue.
Aunque te sientas inútil o pequeña, aunque no te veas con ánimo o tengas un mal día. Sigue, porque te lo mereces.
No llores, que llorando no se arregla nada. Frótate los ojos, parpadea fuerte y échale valor. Nadie dijo que fuera fácil, pero merecerá la pena.
No llores, que llorando no se arregla nada. Frótate los ojos, parpadea fuerte y échale valor. Nadie dijo que fuera fácil, pero merecerá la pena.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

