Sueños

"Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños".
Friedrich Nietzsche


"Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo"
William Shakespeare


"Se puede matar al soñador, pero no al sueño"
Ralph Abernathy


"Ten cuidado con tus sueños; son la sirena de las almas. Ellas cantan, nos llaman, las seguimos y jamás retornamos"
Gustave Flaubert


"Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica"
Amado Nervo


"Verdad son los sueños mientras duran, pero, ¿qué es vivir sino soñar?"
Alfred Tennyson


"[...] que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
Segismundo, "La vida es sueño" (Pedro Calderón de la Barca)

Life

Dalia estaba contenta. Mucho. Había conseguido lo que quería: ser plenamente feliz junto a la persona a la que más quería en este mundo.
Por fin estaban juntos tras mucho pelear y enfrentarse al resto de la gente.
Realmente no le iba mal a ninguno de los dos: ambos tenían su propia vida, sus propios sueños y no dependían económicamente uno del otro. Dependían emocionalmente, pero habían aprendido a no obsesionarse por eso.

Ante ellos se abría un universo de posibilidades, de planes de futuro juntos, de viajes, de noches enteras sin dormir, de besos inesperados y de desayunos en la cama. De conciertos a los que ir, de regalos que hacerse, de amigos a los que conocer y con los que estar a gusto. De vuelos que coger y hoteles en los que alojarse. De carreteras desiertas que recorrer de noche o de día, de maletas que hacer y deshacer. De puestas de sol en el muelle de cualquier puerto o en la arena de cualquier playa.
En fin, de disfrutarse mutuamente toda la vida y en todos los aspectos sin tapujos. En cualquier momento y en cualquier lugar: en la calle, con los amigos, un domingo de lluvia o en la cama una noche de verano a media luz.



Al principio nadie apostaba por su relación. "Sois muy distintos", "Será pasajero"... pero tras ser amigos de niños, odiarse en la adolescencia y empezar a salir en el primer año de universidad, habían pasado muchos años. Tantos, que ella no concebía su vida sin él. Siempre había estado ahí, presente o en la sombra. Juntos habían reído, habían llorado, e incluso se habían peleado e insultado en el instituto.

Eso sólo significaba para Dalia que él nunca le iba a fallar. Jamás. Había visto su lado bueno y su lado malo. Y lo adoraba como él la adoraba a ella. Ahora que habían acabado la universidad y ambos habían logrado tras mucho tiempo y penurias conseguir un trabajo que les ayudaba mínimamente a sobrevivir, querían comerse el mundo y no les importaba que nadie les entendiera. Se tenían el uno al otro y con eso bastaba.

Les iba a ir bien, muy bien. Dalia lo sabía. Si habían podido superar el desprecio de la gente por considerarles "inmaduros", podrían superar el resto de su vida juntos.

R*


No sé si lo leerás o no, pero ojalá que sí. Procuraré conseguir que entres aquí, leas esto, sepas que hablo de ti -te habrás dado cuenta incluso antes de empezar a leer-, y tengas en cuenta que eres importante y que vales muchísimo.

Simplemente decirte que a pesar de todo lo malo que haya sucedido últimamente, hay gente que espera verte feliz, que espera ver que te levantas y dejas lo malo atrás.
Aunque no te lo creas, entre esa gente me encuentro yo. Seguramente no te esperabas ver que esta entrada es para ti. Pero sí, es en tu honor. ¿No viste uno de mis (tantos) tweets hace pocas tardes? ¿No te dejé caer cuando nos vimos que esperaba actualizaciones nuevas?

Ya estás viendo que no pierdo detalle de todo lo que muestras, y que, aunque no lo supieras a ciencia cierta hasta hoy, ahí estoy, escondida tras la pantalla siguiendo tus pasos.

Por lo que estoy viendo, de momento vas bien. Seguramente tendrás tus más y tus menos, tus momentos buenos y tus momentos malos, no lo dudo; tus momentos de tristeza y tus momentos de normalidad; tus “dos minutos”, cuya existencia conocí hace unos días de forma indirecta. Olvídate de ellos y redúcelos a cero. Mirar atrás no es signo de debilidad, pero no lo hagas ahora. Ahora no.

Por desgracia no nos vemos mucho, pero te habrás dado cuenta de que, explícita o implícitamente, me preocupas y quiero verte bien. Lo que pasa es que me da un poco de miedo expresarlo por si meto la pata o digo algo que no debería o te sienta mal. Hay cierta persona que te conoce mejor que yo a la que le he comentado esto, y me ha animado a que te lo haga saber. Como para estas situaciones soy un poco patosa, prefiero dejártelo escrito. Además, las palabras se las lleva el viento; aquí no se irán.

Tampoco sé qué más decirte… que estoy aquí para lo que sea, como ya te dije en privado hace unas cuantas noches. Y que hay alguien fuera que está esperándote con infinita paciencia, aunque aún no lo sepáis ni él ni tú.

Sé fuerte y no le des a nadie nunca el gusto de que te vean hecha polvo.

Ánimo peque. Como tú bien dijiste… “que hoy vas a poder”.

A partir de ahora siempre hará Sol.

París

Ciertamente no es de las primeros lugares en mi lista de "ciudades/países que visitar antes de morir", pero tampoco voy a negar que me gustaría ver París. Debe ser preciosa, por la noche sobre todo.
Y no me gustaría ir sola. Me gustaría ir con alguien especial para mí.



Watch you smile while you are sleeping. While you're far away and dreaming.

U

Parafraseando a Dead by April, "What I have in me, in my mind, is you... [...] All I have is you, all I need is you"



Realmente hay tantas canciones que expresan lo mismo sin importar el género...

"Even when I'm far, you know I'm always there with you".

Siempre.