No sé si lo leerás o no, pero
ojalá que sí. Procuraré conseguir que entres aquí, leas esto, sepas que hablo
de ti -te habrás dado cuenta incluso antes de empezar a leer-, y tengas en cuenta
que eres importante y que vales muchísimo.
Simplemente decirte que a pesar
de todo lo malo que haya sucedido últimamente, hay gente que espera verte feliz,
que espera ver que te levantas y dejas lo malo atrás.
Aunque no te lo creas, entre esa
gente me encuentro yo. Seguramente no te esperabas ver que esta entrada es para
ti. Pero sí, es en tu honor. ¿No viste uno de mis (tantos) tweets hace pocas
tardes? ¿No te dejé caer cuando nos vimos que esperaba actualizaciones nuevas?
Ya estás viendo que no pierdo
detalle de todo lo que muestras, y que, aunque no lo supieras a ciencia cierta hasta hoy, ahí
estoy, escondida tras la pantalla siguiendo tus pasos.
Por lo que estoy viendo, de
momento vas bien. Seguramente tendrás tus más y tus menos, tus momentos buenos
y tus momentos malos, no lo dudo; tus momentos de tristeza y tus momentos de
normalidad; tus “dos minutos”, cuya existencia conocí hace unos días de forma
indirecta. Olvídate de ellos y redúcelos a cero. Mirar atrás no es signo de
debilidad, pero no lo hagas ahora. Ahora no.
Por desgracia no nos vemos mucho,
pero te habrás dado cuenta de que, explícita o implícitamente, me preocupas y
quiero verte bien. Lo que pasa es que me da un poco de miedo expresarlo por si
meto la pata o digo algo que no debería o te sienta mal. Hay cierta persona que
te conoce mejor que yo a la que le he comentado esto, y me ha animado a que te
lo haga saber. Como para estas situaciones soy un poco patosa, prefiero dejártelo
escrito. Además, las palabras se las lleva el viento; aquí no se irán.
Tampoco sé qué más decirte… que
estoy aquí para lo que sea, como ya te dije en privado hace unas cuantas
noches. Y que hay alguien fuera que está esperándote con infinita paciencia,
aunque aún no lo sepáis ni él ni tú.
Sé fuerte y no le des a nadie
nunca el gusto de que te vean hecha polvo.
Ánimo peque. Como tú bien dijiste…
“que hoy vas a poder”.
A partir de ahora siempre hará Sol.