Me gustaría mucho visitar Japón porque me fascina prácticamente todo de él. Sus paisajes, su cultura, su historia, la fusión entre lo milenario y lo actual, su gente.
Algún día iré.

Bad day

A veces tener un mal día te hace apreciar las pequeñas cosas. Te hace ver que hay momentos que merecen la pena. Momentos y personas.


Hay días que, aun luciendo el sol, son grises y tristes; no se sabe el por qué, pero son así. Hoy es uno de esos en los que si llegas a saber cómo va a transcurrir no te levantas de la cama. Pero tienes que hacer el esfuerzo porque tras las sábanas hay mucha gente por la que merece la pena salir y aprovechar el día... y que no quiere verte triste; que no soporta verte triste, verte así.

Por suerte, todos tenemos a alguien que nos anima a seguir y nos ayuda a levantarnos si caemos. A veces lo conoces, a veces no, pero siempre está ahí, a tu lado en el camino.

Es por ellos por los que hay que levantarse y sonreír.


Otro aspecto son los momentos... mucha gente se ancla en el pasado porque es feliz así. Lo mejor es recordar el pasado, pero no vivir en él. Es parte de tu vida, sí; pero no debe dominar tu presente ni tu futuro; sólo guiarte. En los días grises sólo puede ser malo recordarlo.
Esos momentos que merecen la pena pueden constituirse justo en ese día, por increíble que resulte: una sonrisa, o una palabra de ánimo.


Olvidar el mal pasado y centrarse en la gente que verdaderamente importa. Sólo así cambiará el mal día. Así... y creyendo en uno mismo.

Escritura

Me encanta escribir.

Me supone muchas veces una preciosa vía de escape para liberar todo lo que me preocupa, agobia, inquieta o entristece; a veces también escribo cuando me encuentro bien.
No sé si se me dará bien o no, lo que sé es que ayuda, y muchísimo. Ya no concibo mi vida sin escribir, sea lo que sea: un relato corto, una carta, una simple notita, reflexiones o ideas que me vienen de golpe a la mente.

Puedo asegurar que el amor que siento por el papel y por los lomos de los libros es una de las mejores cosas que me han inculcado mis padres y que yo he desarrollado por mi cuenta. Te da una sensación de LIBERTAD increíble. Leer te transporta a sitios muy lejanos y evade muchísimo.
Vale que esto ya lo sabe todo el mundo, sí. Pero nunca está de más repetirlo.

Esta pasión que tengo por la escritura es uno de los principales motivos por los que nació este blog, hace ya unos meses. Siendo francos, no me importa que se lea o no, y mucho menos quién lo lea.
"Entonces, ¿por qué escribes en un lugar donde cualquier persona puede verlo?"
Pues no hay un motivo concreto. Escribo donde quiero, como quiero, cuanto quiero y de lo que quiero, punto.

Escribir me da alas.

 "Demasiadas obras concluyen mucho después del final."  Igor Stravinsky, compositor musical.

"Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras." Truman Capote, narrador

Don't give up

That's the secret. Don't give up. Live.

Dreams

El hecho de soñar no cuesta nada. Tampoco cuesta conseguir que se haga realidad.
Y se pueden soñar desde cosas fáciles de conseguir hasta opciones mucho más complejas. Cada persona es un universo.
El sueño que todos perseguimos (en mayor o menor medida), es el de ser felices. Y no todo el mundo lo consigue, porque le da importancia a cosas que realmente no la precisan: el dinero, la superficialidad.
Y se puede ser feliz con muy poco.
Es por eso por lo que soñar es no sólo la meta, sino también el medio para alcanzar la felicidad.

NY



La ciudad que nunca duerme. Otro lugar en el que me encantaría estar, un sitio simplemente fascinante y con el que de momento sólo puedo soñar.

Ese sueño se hará realidad; no sé cuándo, pero se hará.

Venenum

Coral se detuvo frente a él.
-¿En qué piensas?- le preguntó a ella, mientras miraba fijamente un punto en la lejanía.
-No sé... en todo y en nada. En que me gusta la vida que llevo, seguramente; estás tú en ella- y sonrió.
Le devolvió la sonrisa y le alborotó el pelo.
-Coral- le dijo-, ¿sabes lo que eres para mí?
Ella le miró entre divertida, extrañada e inquisitiva.
-Eres como el veneno.
-¿Como el veneno?- contestó ella recelosa y con un matiz de enfado.
-Sí.
-¿Por qué?
-Algunas veces el veneno es necesario para alguien que desea morir; pero en ciertos casos, cuando ese alguien está a punto de probarlo y es consciente de su poder, recobra de nuevo las ganas de seguir viviendo. Tú me has hecho querer volver a vivir cuando ya no le veía sentido a hacerlo.
En aquel momento, todo el malestar de Coral desapareció. Nunca lo había visto de ese punto de vista, y le dio un gran abrazo.
-Gracias por ser mi veneno, por ser el veneno que necesitaba- le dijo él al oído.
-Gracias a ti por permitirme serlo - le contestó la chica besándole.

Viajes


-¿Es necesario seguir caminando?
Me paré, me giré y le respondí sonriendo:
-No, no hace falta ya.
-¿De verdad?
-De verdad.
-¿Por qué ese cambio de opinión tan repentino después de tantos meses?- preguntó receloso.
Le contesté mientras extendía la vista:
-Porque ya puedo decir en voz bien alta que he encontrado mi sitio.


Cambios

Al final todo se resume en que hay que saber apreciar los pequeños detalles.

Como por ejemplo, el hecho de poder elegir determinadas cosas porque tienes variedad y libertad para hacerlo.
O salir a la calle y ser capaz de ver la luz del sol.
O cruzarte con una persona que -aunque no lo sepas-, cambiará tu vida radicalmente. Simplemente te encuentras con ella en un determinado momento y en un determinado lugar y se introduce en tu vida casi sin que te des cuenta. Para cuando quieres reaccionar ya forma parte de ti.
Puede ser que modifique tu vida para bien, o que la modifique para mal; pero en todo caso, supone un punto de inflexión.
Muchas veces tampoco sabes si esa persona ha cambiado a partir de ese momento en el que os cruzasteis, y surge la duda de si tú eres importante para ella.

Luego vienen los pensamientos a solas, las noches en vela, la lentitud con la que pasan los segundos, la angustia de no saber lo que pasará… y el alma en vilo hasta que, por alguna casualidad del destino y la suerte, te la vuelves a encontrar.
Llega un momento en que sabes que esa persona es como el aire que respiras, y que necesitas estar cerca de ella a partir de entonces… pero te destroza el hecho de que aún no la tienes. Lo sabes, y quizás ella también lo sepa, pero ninguno de los dos dice o hace nada para demostrarlo.
Quieres que se dé cuenta de lo muchísimo que la necesitas, y pasas tu existencia intentando que sea consciente de ello.
Y en el fondo eso es lo que te hace sentir vivo.
To unknown places; places only for dreams
But always with you

Rain

La lluvia caía con fuerza sobre el pavimento de la calle oscura, y las gotas recorrían mi cara sin descanso. Iba de vuelta a casa, hundiendo los pies en los charcos, y además estaba calada hasta los huesos, aunque realmente no me importaba demasiado.
Me importaba mucho más lo que me esperaba a partir de ese momento.

De repente, deseé con todas mis fuerzas algo que no solía, y era que no se parase el tiempo, que avanzara con rapidez. Y que nadie me echara de menos, que no notasen mi ausencia.

Recreaba en mi cabeza lo último que había ocurrido desde que salí de aquel sitio. Su promesa de que todo iría bien y que nunca volvería a pasar nada más. Mis lágrimas de incredulidad, amargura y tristeza conforme le iba escuchando.
-Todo irá bien, te lo prometo…
-Siempre lo dices y nunca es así. Nunca, y lo sabes.
-Esta vez es distinta…
Yo reí triste.
-En fin… sí… puede.
-Créeme.
-¿Por qué debería creerte ahora?
-Porque por muchas cosas que pasen, por muchos problemas que podamos tener, sabes que siempre estoy ahí contigo.

Lo miré fijamente unos segundos, y no tuve más remedio que creerle. Sabía que esta vez no me mentía, era imposible. Lo conocía demasiado bien, y esta vez su firmeza me sorprendió. Su mirada intensa, su expresión y su manera de acercarse a mí. Esta vez era cierto. Real.
-¿Siempre conmigo?
Sonrió.
-Hasta el final.
Le devolví la sonrisa mientras cogía su mano y la apretaba en señal de asentimiento. Me limpió las lágrimas con la mano libre y me volvió a sonreír.
-Siempre contigo, no lo olvides.
-No lo olvido.


Durante todo el trayecto repasé la escena una y mil veces. A la vez, toqueteaba nerviosa el bolsillo donde estaba el regalo que me había dado y que cambió mi vida. Y entonces recordé por qué me había enamorado de él.
Por su sonrisa, su determinación, sus besos, su forma de abrazarme, su cariño, su capacidad de sorprenderme y de quererme.

Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue cerciorarme de que me encontraba sola. No había nadie. Acto seguido y con toda la rapidez del mundo, empecé a preparar lo necesario y a arreglarme. Cuando ya estuve lista, abrí el bolsillo de mi abrigo y saqué su regalo.

Un billete de avión con destino a Nueva York. Un billete de avión con destino a nuestra nueva vida. Una nueva vida que íbamos a compartir y pasar juntos hasta el fin de nuestros días.