El hecho de soñar no cuesta nada. Tampoco cuesta conseguir que se haga realidad.
Y se pueden soñar desde cosas fáciles de conseguir hasta opciones mucho más complejas. Cada persona es un universo.
El sueño que todos perseguimos (en mayor o menor medida), es el de ser felices. Y no todo el mundo lo consigue, porque le da importancia a cosas que realmente no la precisan: el dinero, la superficialidad.
Y se puede ser feliz con muy poco.
Es por eso por lo que soñar es no sólo la meta, sino también el medio para alcanzar la felicidad.
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