Me duele ver que intento estar ahí para lo que haga falta y no soy capaz de llegar a todo tal y como me gustaría.
Me duele sentirme culpable, insegura e idiota gran parte del tiempo sin saber muy bien por qué.
Me duele pasarme noches enteras sin dormir y rompiéndome la cabeza para ver cómo puedo serle útil a los demás y no sacar nada en claro.
Me duele horrores intentar estar bien de cara a la galería porque no me puedo permitir resquebrajarme cuando realmente estoy hecha polvo y lo que quizás me hace falta es romperme del todo para reconstruirme.
Me duelen muchísimo los comentarios sarcásticos o lacónicos que me hacen cuando yo soy incapaz de hacer algo así, porque no concibo herir a alguien de esa manera.
Me duele estar dando palos de ciego, sin saber qué hacer o por dónde tirar.
Me duelen hasta llorar canciones de ciertos momentos y lugares. Bendita y a la vez maldita música.
Y lo que más me duele de todo es ver a gente a la que quiero más que a mi vida pasándolo mal. Pero más dolor me causa todavía el no saber si es por mi culpa y cómo ayudarles.
Hay veces que me dan ganas de mandarlo todo a la mierda, olvidarme e irme lejos. Pero no puedo, no debo. Me perdería muchas cosas.
Así que a apechugar. El odio a mí misma, el dolor y el miedo se quedan en la cama cuando me levanto por las mañanas. Ya los retomaré de noche. El resto del tiempo hay que intentar olvidarlos, funcionar y dejar a un lado el sentirse culpable.


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