Mis prioridades, ciertos puntos de vista, mis actitudes... yo misma en conjunto he cambiado.
De todas maneras, algo que seguro no ha cambiado en mí son mis anhelos. Sigo teniendo miles y miles de sueños, planes de futuro, aspiraciones que me veo obligada a cumplir. Y muchos de esos sueños, planes y aspiraciones se han sumado a los antiguos.
Porque me lo merezco. Me lo he ganado.
Hay cientos de lugares por visitar, muchísimas personas a las que conocer, muchas conversaciones por mantener, miles de canciones nuevas por escuchar y experiencias nuevas que sentir. Y la verdad, me apetece.
He insistido muchas veces en que anclarse en el pasado no es bueno, pero te da una base sobre la que apoyarte y nunca está de más tenerlo presente. Partiendo de ese pasado sabes lo que quieres y lo que no.
Yo ya tengo claro lo que quiero. Quiero vivir al máximo y ser todo lo feliz que pueda. Quiero descubrir cientos de cosas. Quiero materializar todo lo que he pensado, todo lo que he soñado a lo largo de los años y he olvidado en un rincón de mi memoria por considerarlo inútil o estúpido.
Cuando me apetezca reír, reiré. Cuando me apetezca bailar, bailaré. Cuando me apetezca viajar, viajaré.
No me voy a privar.
Éste es mi momento y a por él que voy.
Me siento viva.


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