Sueños que se cumplen. Que se hacen realidad.
Ésos son los mejores sueños que pueden existir.
Los que anhelas desde que tienes uso de razón, los que rozas con la punta de los dedos. Los que, cada vez que piensas en ellos, logran provocarte un escalofrío de placer.
Yo acabo de finalizar uno de mis dos grandes sueños; por lo menos su primera parte. Me queda la segunda, la más difícil, pero la más satisfactoria. Cuando finalice esa segunda parte, seré más feliz que actualmente, que ya es difícil. Habré conseguido una de mis metas en la vida.
No veo el momento de retomar ese sueño, siendo como soy una soñadora total y absoluta. Sueño no sólo al echarme en la cama, sino también despierta, continuamente, a todas horas. Lo único que me impide conseguir ese sueño no es mi falta de ganas, sino la sobra de tiempo. Si pudiera, lo llevaba a cabo ya.
Mientras no llega, sueño con otras cosas. Hago tiempo. Como he hecho siempre.


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