Si no eres capaz de controlar tu vida, ¿quién lo hará? Nadie, nadie podrá hacerlo. Podrán intentarlo, pero un día te rebelarás contra eso. Estallarás, y dirás "no".
De eso mismo se trata, de ser tú y sólo tú la persona que rige tu destino.
Tú decides si quieres seguir anclado en el pasado o seguir adelante.
Tú decides si prefieres hundirte viviendo de recuerdos (bonitos, pero recuerdos al fin y al cabo), o ser capaz de seguir adelante con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Tú decides si quieres ser libre o atarte, echarte cadenas invisibles e intangibles que pueden asfixiarte hasta lo impensable.
Tú decides si dejas que las personas te cambien y te moldeen a su antojo, o seguir siendo como siempre, con tus virtudes y tus defectos.
Tú eres la persona que debe ponerse metas y hacer lo imposible por alcanzarlas, por comerte el mundo y tocar el cielo.
Tú eliges si hacer tus sueños realidad o apartarlos de tu mente.
Tú decides si quieres ser feliz o no.
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