- ¿Sabes? Lo mejor es dejarse llevar. Hacer lo que diga tu instinto.
- ¡Pero eso a veces es una locura!
- Tú mejor que nadie sabes que la vida es una locura constante.
-Sí, pero no sé si estoy dispuesta a fiarme de mi instinto siempre. Debo tratar de racionalizar esa parte de la vida en algunas ocasiones.
-No, no deberías hacerlo. Si haces lo que te dicte el instinto, puede que no sea lo adecuado para el resto del mundo, pero sí para ti. Y eso es lo único que importa. Que estés a gusto contigo misma.
-¿Y si le hago daño a alguien que me importa por mis impulsos, por mi egoísmo?
No tuve más remedio que callar y pararme a pensar en una respuesta que la convenciera.
-Bueno... quizá tendrías plantearte otra pregunta.
-¿Cuál?
-Esa persona me importa, pero... ¿le importo yo? Si le importo puede que le moleste mi decisión, pero la respetará y la comprenderá, y con el tiempo, la aceptará. Y si no le importo, ¿para qué molestarme en ser cuidadosa, si ella no lo es conmigo?
-Me va a resultar difícil.
-Nadie ha dicho lo contrario.
-¿Vas a estar ayudándome tú?
-Hasta el final.


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