Este verano me ha venido como anillo al dedo. No he hecho nada fuera de lo normal, pero ha sido diferente. Estos dos meses he redescubierto muchísimas cosas.
He redescubierto que me quiero más que antes tras un tiempo de autoestima baja y que valgo más de lo que pensaba. He redescubierto que soy fuerte y que puedo superar ciertos embates. He redescubierto lo que pueden disfrutarse las pequeñas cosas y los detalles. He redescubierto que hay gente a la que le importo aunque no me lo demuestre abiertamente. He redescubierto que mi capacidad de soñar no tiene límites. He redescubierto un estilo de vida que creía olvidado y que ahora me gusta. He redescubierto que puedo entregarme a ciertas personas sin reservas y sin importarme lo que piense el resto. He redescubierto que puedo vivir perfectamente sin ciertas cosas. He redescubierto a una persona a la que creía lejos de mí y me ha dado muchas alegrías -más de las que ella pueda incluso llegar a imaginar en sus mejores momentos-, y con la que me siento en deuda. Y lo más importante: las he redescubierto a ellas.
Han estado ahí mucho, mucho tiempo, dándomelo todo sin esperar nada; han soportado pacientemente horas enteras hablando conmigo y apoyándome; cuando las he llamado han estado ahí. Y también nos hemos reído muchísimo de muchísimas cosas en esos días en los que creía que nunca más volvería a poder hacerlo con sinceridad y franqueza.
Es en parte gracias a ellas por lo que este verano he tenido (y tendré) una sonrisa en la cara sin remordimiento alguno. Y también es por ellas por lo que me siento genial y con ganas de comerme el mundo; es por ellas en su mayor parte por quien estoy bien 100%.
Este verano me he unido más a ellas en perfecta simbiosis. Y espero que por mucho que pase el tiempo sigamos igual de unidas.
Sabéis que os quiero muchísimo.


0 comentarios: