No te preocupes si crees que no tienes armas para enfrentarte al mundo. Sí que las tienes, pero o no eres consciente, o sí pero no sabes cómo usarlas. Y tranquilo, con el tiempo adquirirás otras.
Yo creía que no tenía ninguna, y resulta que es todo lo contrario. Estaban ahí, escondidas e inaccesibles, y a lo largo de estos meses las he encontrado. Podría decir que son sobre todo el tesón, la constancia y (cada vez más), la indiferencia ante determinadas cosas. Saber que todo lo que se hace luego compensa o, como mínimo, sirve de algo, y no darle a algo más importancia de la que merece.
Me gustan las armas que poseo, pero no estoy contenta del todo porque me falta una: la paciencia. La he intentado conseguir por todos los medios, y no ha habido manera. Supongo que con el tiempo podré aproximarme a ella cada vez más.
De momento procuro perfeccionar las que tengo, mejorarlas cada día. Espero llegar algún día a "dominarlas" cien por cien, al igual que espero conseguir enseguida nuevos recursos.


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