Me gusta eso de tener nuevos recuerdos con cosas ya conocidas. Cosas que antes tenían un significado y una evocación particulares ahora aparecen ante mí con una nueva luz.
Son recuerdos antiguos que tuvieron una época de esplendor y cayeron en decadencia. Tras un tiempo he vuelto a recuperarlos bajo otra óptica y con otras personas a las que aprecio hasta morir. Mis chicas, por ejemplo.
No sé si entendéis lo que quiero decir, pero poco me importa.
En fin, voy a dejarme de sutilezas y ser franca: estoy hablando de sustituir recuerdos.
Suena cruel si lo vemos desde el lado de la gente y los hechos con la que creé los recuerdos originales, ¿verdad? Pues estáis en lo cierto. No sólo suena, sino que es cruel. Sí.
Pero si todo hubiera sido mejor con esas personas/hechos o -como mínimo-, distinto, no tendría necesidad de sustituir recuerdos. Serían buenos y no querría despreciarlos.
Y a todo esto, ¿cómo se sustituye un recuerdo? Sencillo: dándole otro significado, el que tú quieras o te venga bien. Por ejemplo, una canción. Una canción que adoras, por una causa o por otra, y es un nexo común con un hecho especial, o una persona importante. Un buen día ese nexo se rompe de forma desagradable y esa canción es sólo un mal recuerdo. No pasa nada. Aparecerá otra gente u otro acontecimiento; y si se da el caso, habrás creado otro recuerdo con ellos partiendo de la misma canción. Aquí entran en juego muchas cosas que no voy a explicar; se alargaría mucho la entrada y además seguro que sabéis de qué estoy hablando.
Seguro que esto tiene mucho que ver con el condicionamiento, pero no es relevante. Sólo es lo que hay.
Alguien que lea este post saltará diciendo que "es imposible sustituir un recuerdo por otro". Tendréis razón, o quizás no, pero no me vais a hacer cambiar de opinión. Es como yo lo veo, y mi punto de vista no es ni mejor ni peor que el vuestro.
Así que aire.
Tras soltar esta gran parida, dejo de escribir por ahora.


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