Todos tenemos canciones que nos transportan a otros momentos y a otros lugares que ni siquiera conocemos.
A mí personalmente me gustan más las segundas que las primeras. Sí, la mayoría de la gente es al revés, pero qué le vamos a hacer. Prefiero viajar (con la mente o en realidad) a evocar recuerdos.
Hay canciones con las que he viajado a competiciones de baile en Estados Unidos, en avión a Sicilia, a festivales de música en Alemania, al bullicio de Tokio, a bailar tango en Buenos Aires... Sin moverme de mi casa y tan sólo con mis libros y mi música, he ido a miles de sitios.
Los que me conocéis sabéis que para escribir necesito música. Si no, no soy yo. Me hace sentir mejor.
Más libre, y sobre todo, más feliz. La música es algo que me completa, es como un pulmón o un corazón extra. Un plus.
Si unimos la música a este blog o a un documento de Word puedo estar entretenida bastante rato. Se puede hacer de noche, o amanecer, que yo no me doy cuenta.
Mi cabeza divaga por otros mundos, la música suena, yo escribo. Punto. Y así soy feliz.
Hoy toca ir a Escocia.


0 comentarios: