"Todo pasa y todo llega".
¡Cuánta verdad hay en esa sentencia! Todo, sea bueno o malo, tiene su principio y su final. Los inicios siempre son duros sin importar la índole. Se pasa mal, claro; pero a la larga compensa.
Al principio de la "pasada" te ves desubicado, te falta algo, sientes un vacío que no sabes si podrás llenar. Y cuando empieza la "llegada" te preguntas cómo pudiste siquiera por un momento vacilar sobre tu fortaleza. Dices, haces y sientes cosas que nunca creías que ibas a volver a decir, hacer y sentir, renovándote y dándote el cambio de aires que pedías a media voz. Continúas, sigues adelante, que es lo que cuenta.
Hay treguas, pero siempre breves. Periodos en los que te paras, te reorganizas y prosigues tu camino con más fuerza. Tampoco van a faltar momentos oscuros, de flaqueza, como todos tenemos a veces. Estos momentos oscuros aparecen en su mayoría tras la "pasada", y cada vez va disminuyendo su número. No desaparecen, pero menguan.
Aspecto a destacar: duración entre una "pasada" y una "llegada". Pueden ser minutos, años, días, meses, trienios, horas. Sin prisa. Lo que tenga que venir, vendrá, pero a su debido tiempo. No hay que forzar nada en ningún plano.
"Cuando dejo de buscar, encuentro".
Esto se contradice con la idea de "la vida son dos días"... Si tan poco dura, ¿por qué tomarse las cosas con calma? Sí, cierto y verdad; pero como ocurre con todo, siempre hay un contrario, un equilibrio. La parte racional y la irracional.
¿Por qué me he dedicado a escribir una sarta de chorradas en relación a esto? Pues porque simplemente yo veo las cosas así, y la experiencia me da la razón. Ha habido momentos de debilidad e inseguridad, y momentos de orgullo y triunfo. Y como he hecho -o procurado hacer- siempre, he intentado en la medida de lo posible tomar el control sobre mis sentimientos, mi estado de ánimo, mis circunstancias y mi visión del mundo para usarlo a mi favor.
Creo que lo he conseguido, porque mis momentos brillantes superan por mucho, muchísimo, a mis momentos oscuros. Los primeros le dan mil vueltas a los segundos. Suena altivo, pero estoy muy contenta de mí misma por haberlo conseguido.
Así que volviendo al tema que me ocupa, muchas cosas me han pasado, y otras tantas han llegado o están por llegar. Me lo tomo con filosofía, sentada, haciendo tiempo con otros menesteres y no muy pendiente de recibirlas. Continúo, que no es poco.


Lys dijo...
18 de febrero de 2013 a las 20:17
Y siempre adelante!! Siempre. Pasada, llegada, qué jaleo, jejeje, pero bueno, te he entendido, claro que tienes razón... Yo te veo muy bien, y aunque cuando una está en tol meollo de un asunto que la tiene agilipollada, cuesta ver el norte y tirar por ahí... lo cierto es que al final, o ves el norte o el norte te ve a ti. Pero se sigue adelante. No sé cómo pero ocurre, siempre es cuestión de tiempo... Más de tiempo que de ganas, incluso. Y tú lo tienes todo :)
Ulalume dijo...
20 de febrero de 2013 a las 23:42
:3