Me di cuenta a tiempo.
Fui consciente de que si seguía así podría desencadenarse una hecatombe. De que todas las noches serían oscuras. De que el panorama no era nada bueno ni para mí ni para nadie.
Puse las medidas adecuadas para evitarlo. Para extinguir toda posibilidad de debacle y descompensación. Y el resultado ha sido tremendamente positivo. La tormenta se alejó convertida en una nube negra que tronaba y relampagueaba, pero en la lejanía. Ya no me afectaba.
Me reafirmé en mi fortaleza. Fue muy fácil, aunque lo supe luego
Soy de esas personas que aprenden y conocen a destiempo, pero lo que aprendo lo hago bien. Y no se me olvida.
En cuanto capeé el temporal aparecieron de nuevo la luna y las estrellas. Con un brillo nuevo, me atrevería a decir. Y recuerdo que pensé algo así como: "No volveré a dejar de verlas nunca más".
Ahora lo analizo con la templanza y la tranquilidad que da el tiempo, y creo que estaba escrito que ocurriera algo así. Tenía que haber una temporada de total oscuridad, en la que no valían ni faroles ni candelas. Una parte de mi vida en la que caminaría dando palos de ciego.
Pero igual que ahora veo eso con una claridad meridiana, también veo que esa época no iba a ser eterna. Como todo en esta vida, vino, estuvo un rato (como quien dice), y se fue dejándome una sensación de fuerza y experiencia inmensa.
Tuve mis dudas, como cualquier persona. "¿Podré con esto o será al revés?" "¿Cuánto durará?". En ambos casos las respuestas fueron justo las que confiaba que fuesen. Hice lo que yo misma esperaba de mí. Podría decirse que no me defraudé. De hecho me alegré de vislumbrar el primer rayo de luna porque no vino a mí, sino que lo busqué yo.
Con el paso de los meses las nubes se han marchado, despejando el horizonte y dejándome ver el cielo nocturno en su totalidad, con estrellas por doquier que acompañen a una preciosa y radiante luna llena.
Y si por casualidades de la vida de nuevo se cruza en mi camino la misma vieja y conocida tormenta, volveré a capearla. Por principios.
Aunque también es cierto que si me topo con ella, no será por mí. No voy a hacer ningún esfuerzo por encontrármela. Que sea al revés en todo caso, ¿no?


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