Ahí está la clave. En que me importe todo un carajo, siempre que no perjudique a los demás.
En hacer lo que me dé la soberana gana siempre que no sea negativo para nadie y no se pierda más que se gane.
Si todo está bien cuando hago lo que quiero, ahí vamos. Si no, pararé.
Porque puedo, porque sé y porque tengo capacidad de juicio suficiente (creo) para ciertas cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios: