A veces se abre ante ti. Te sientes perdido y envuelto en oscuridad. No hay ruidos, no hay señales, no hay nada. Sólo negrura y silencio.
Va ensanchándose, y tú decides asomarte con la esperanza de poder ver el fondo. Te acercas y atisbas, pero no hay nada. Realmente te esperabas algo menos complejo, algo que pudieras superar; un bache, incluso un océano. Al fin y al cabo, uno se esquiva saltando y el otro nadando. Pero esto es imposible. Como toparte contra una pared.
Sabes que no puedes tolerar quedarte de brazos cruzados, pero si el motivo por el cual ha surgido no sois ni tus motivos ni tú, ¿qué? Eso es algo que se plantea y a veces no hay respuesta. En esa tesitura no vale la teoría, ni los algoritmos, ni los testimonios, ni todos los libros que hayas leído. Sólo te vale la experiencia que tengas, sea mucha o poca.
Mientras eso no ocurra te seguirás viendo desorientado y entre tinieblas. Tú solo porque nadie puede arreglar esa profundidad insondable por ti. No serán pocas las ocasiones en las que maldecirás el día que apareció, ni lamentarás no haber muerto antes de arreglarlo.
Finalmente habrá algo que te haga reaccionar, te dé el impulso suficiente y saltes. Cogerás carrerilla y sin mirar atrás te prepararás. Sólo pueden pasar dos cosas: que lo superes limpiamente o que te caigas en mitad del salto y te engulla.
En la primera no pasará nada; todo irá bien y habrás experimentado el valor que se necesita para saltarlo y lo gratificante que es superarlo. En el caso de la segunda sólo hay que pensar en que igual que caíste, puedes trepar por él y llegar al otro lado. Tarde o temprano llegarás, porque no te conviene ser vencido. Dejarías muchas cosas atrás.
Muchas veces he sentido que las fuerzas me flaqueaban sólo para plantearme el sortearlo. Quise morirme, deseé que nunca hubiera pasado, que ojalá todo hubiese seguido igual.
Pero como todo reto, me hizo mella y me espoleó. O evolucionaba o me condenaba. Y preferí evolucionar, seguir adelante y echando la vista atrás, reírme de todo lo que me inspiraban esa oscura grieta y el lado en el que ahora me encontraba. Reírme de mis cadenas, de la gente que me echaba en cara que no podría saltarlo.
Así me plantearé los siguientes, porque la vida no es tan fácil, habrá muchos a lo largo del camino -tanto creados por mí como provocados por otros-, a veces sentiré más miedo aún... Pero puedo.
Sé que puedo.


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