El otro día, en un mercadillo de antigüedades, segunda mano y derivados, encontré un anillo. Iba sin intención de comprar nada, sólo miraba. Pero de pronto mis ojos se tropezaron con él.
Se trata de un anillo normal, de plata y con marquesitas pequeñas. Le falta una, pero creo que eso denota que se le ha dado un uso previo. No destaca por ser llamativo, pero lo vi y me enamoré.
| No es éste, pero no me importaría tenerlo también |
¿Que a santo de qué escribo sobre un anillo viejo? Precisamente por eso: porque es un objeto de hace mucho tiempo, y no conozco su historia.
Me gusta conocer las historias de objetos más antiguos; sobre todo en el caso de las joyas y los libros. El problema con el que me topo yo si hablo de este anillo es ése: no sé cuál es su historia, ni de qué época es, ni quién fue su anterior dueña.
El otro día lo comenté, y me contestaron: "Si no tiene historia, la tendrá en caso de que tú le hagas una". Y eso es lo que pienso hacer. Una historia alternativa para este anillo.
Lo más probable es que haya estado acumulando polvo y mugre en algún almacén, o lo pusieran a la venta como liquidación en una joyería de mala muerte.
Pero como para las historias una parte de mí pertenece a una romántica empedernida, quiero pensar que se lo regalaron a una chica de mi edad que vivió a finales del XIX o principios del XX. O quizás lo heredó. Incluso podría haber sido su anillo de pedida, puestos a imaginar su historia. Quiero creer también que la chica en cuestión era lista, valiente, que tenía las cosas claras. Que llevó a cabo algo grande, algo que la hizo sentirse orgullosa de sí misma. Que se las bastaba sola y no necesitaba a nadie.
Todo eso sin perder de vista el marco histórico, claro.
También es posible que en los años 30 lo robara algún chico de una joyería para regalárselo a su novia, y que al descubrirlo lo condenasen. Aun así, la novia escondió el anillo porque nunca se atrevió a utilizarlo.
Otra posibilidad es que lo heredara una mujer mayor, con dinero, que fuera la antítesis de la muchacha de la que he hablado antes y al morir sus hijos decidieran deshacerse de él.
Pero nunca lo sabré.
O sí, si le adjudico a este anillo una historia. Será de quien yo quiera que sea, y en el dedo de su propietaria habrá visto mil cosas, las que yo decida.
Por otra parte, yo tengo otro anillo, que compré hace aproximadamente un año y por un motivo para mí muy especial. No sé qué será de él: si se perderá, si se lo regalaré a alguien, si querré que lo tengan mis hijas o nietas. Es de mis preferidos y me daría mucha pena perderlo. Pero en todo caso, y termine donde termine, sí que tendrá andadura.
"Perteneció a una enfermera del siglo XXI, idealista como ella sola y soñadora a más no poder."
Ése podría ser un buen comienzo, pero me faltan por escribir y protagonizar el nudo y el desenlace de su historia. Espero que sea larga, muy larga, y sin dificultades.
El otro día lo comenté, y me contestaron: "Si no tiene historia, la tendrá en caso de que tú le hagas una". Y eso es lo que pienso hacer. Una historia alternativa para este anillo.
Lo más probable es que haya estado acumulando polvo y mugre en algún almacén, o lo pusieran a la venta como liquidación en una joyería de mala muerte.
Pero como para las historias una parte de mí pertenece a una romántica empedernida, quiero pensar que se lo regalaron a una chica de mi edad que vivió a finales del XIX o principios del XX. O quizás lo heredó. Incluso podría haber sido su anillo de pedida, puestos a imaginar su historia. Quiero creer también que la chica en cuestión era lista, valiente, que tenía las cosas claras. Que llevó a cabo algo grande, algo que la hizo sentirse orgullosa de sí misma. Que se las bastaba sola y no necesitaba a nadie.
Todo eso sin perder de vista el marco histórico, claro.
También es posible que en los años 30 lo robara algún chico de una joyería para regalárselo a su novia, y que al descubrirlo lo condenasen. Aun así, la novia escondió el anillo porque nunca se atrevió a utilizarlo.
Otra posibilidad es que lo heredara una mujer mayor, con dinero, que fuera la antítesis de la muchacha de la que he hablado antes y al morir sus hijos decidieran deshacerse de él.
Pero nunca lo sabré.
O sí, si le adjudico a este anillo una historia. Será de quien yo quiera que sea, y en el dedo de su propietaria habrá visto mil cosas, las que yo decida.
Por otra parte, yo tengo otro anillo, que compré hace aproximadamente un año y por un motivo para mí muy especial. No sé qué será de él: si se perderá, si se lo regalaré a alguien, si querré que lo tengan mis hijas o nietas. Es de mis preferidos y me daría mucha pena perderlo. Pero en todo caso, y termine donde termine, sí que tendrá andadura.
"Perteneció a una enfermera del siglo XXI, idealista como ella sola y soñadora a más no poder."
Ése podría ser un buen comienzo, pero me faltan por escribir y protagonizar el nudo y el desenlace de su historia. Espero que sea larga, muy larga, y sin dificultades.


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