Creo que yo no lo he perdido nunca; y si lo he hecho, ha sido de forma transitoria e involuntaria. Parece una contradicción, pero creo que se puede vivir con cierto descontrol sin alejarte de él.
"Eso no es cierto". Sí, sí lo es. "No vives la vida igual". Cierto. ¿Y por qué? Porque mi vida es eso: mía. Única, personal, intransferible e irrepetible. No la voy a vivir igual que otra persona jamás. Ni puedo, ni quiero. Y yo decido cómo hacerlo.
Si estoy a gusto sin perder el norte, ¿qué más da lo demás?
Entro, salgo, pienso, digo y actúo con una referencia. Esa referencia puede ser mejor o peor, sí; pero es la mía y entra dentro del rango coherente (a pesar de mi forma de ser, soy una chica tranquila). En el momento en que moleste a alguien, veré lo que puedo hacer.
Pero cada uno tiene su norte, su guía, y en su mano está tenerlo presente o no. A los demás eso podrá parecerles correcto, o simplemente una locura; pero no lo pueden cambiar. ¿Lo sigues? Bien. ¿No lo sigues? Bien también... siempre que no perjudiques a otros.
Sólo es vivir según tus creencias, acordes a tus actos e inocuas para los demás.
Yo no quiero perder el norte. No ahora.
Lo que hagan los demás con el suyo a mí no me importa mientras todo vaya bien.
Yo no quiero perder el norte. No ahora.
Lo que hagan los demás con el suyo a mí no me importa mientras todo vaya bien.


0 comentarios: