Continuamente estamos conociendo a gente. Conociéndola y despidiéndonos, y muchas veces es duro ir dejando a ciertas personas por el camino.
Muchas de esas personas han marcado tu vida de alguna manera y no importa la relación que las una a ti. A ellas les debes en gran medida lo que eres. Son parte de tu historia, tus emociones, tus experiencias, tus recuerdos. Y esos recuerdos pueden ser felices hasta lo inimaginable o dolorosos hasta el punto de tener que olvidarlos o por lo menos intentarlo.
Las personas que conoces e irrumpen en tu existencia son imprevisibles, aunque la gran mayoría pasará de puntillas por tu vida y ni te darás cuenta de ello. Y a decir verdad, muy poca gente que conoces tiene el poder, la magia de hacerte reír y llorar a la vez, o de olvidarte por un momento de todo y dejarte caer desde la nube.
Pueden dejarte una señal indeleble que te haga sonreír cada vez que la ves o la recuerdas, o que ojalá pudieras eliminar, pero es imposible.
En cuanto a las personas que se van... qué decir. A veces son conscientes del daño que te hacen marchándose. En ocasiones se alejan temporalmente, o por el contrario no vuelven nunca más por diferentes motivos. Si las conoces de toda la vida puede ser que te duela que se marchen, aunque no lo sepas en ese momento. Te darás cuenta después. Si realmente te importaban lo sufrirás.
Y será aún peor si tú también les importabas a ellas y lo sabías porque te lo demostraron con hechos.
Creerás que se te parte el alma y no ves más allá de ese vacío que han dejado. Pero el tiempo ayuda a curar.
Toda la vida es un ciclo de relaciones, de llegadas y de salidas buenas o malas. De relaciones intensas o pasajeras.
De compañeros que sólo están para lo bueno y de personas que niegan ser tus mejores amigas a pesar de que las evidencias muestran justo lo contrario.
De parejas que son para toda la vida y de simples chicos con los que pasar una noche y nada más.
De familiares que sólo quieren verte sufrir y conseguir lo máximo posible de ti y otros que te quieren con toda su alma y te ayudan desinteresadamente.
Cualquiera de estas personas influirá en ti, te dejará marcas o cicatrices; puede incluso que las dos cosas a la vez.
Marcas que te recuerdan los buenos momentos y cicatrices que no soportas ver porque se reabren haciendo de nuevo heridas.
Sea como sea, procura proteger a las personas a las que más quieres. No las dejes marcharse porque te devolverán todo el interés y el cariño que has depositado en ellas.


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